diccionario metafísico aire de luz - descifrando la dinámica energética

La autoobservación

La autoobservación es una herramienta muy poderosa. El simple hecho de observar abre nuevas puertas al cambio de consciencia.

Es una vía para desactivar el 'piloto automático'. 

La autoobservación permite la entrada automática de más presencia en tu vida. En el momento de darte cuenta de que no estás presente, estás presente. En cuanto eres capaz de observar tu mente, ya no estás atrapado en ella. Ha entrado en juego otro factor que no es mental: la presencia del testigo.

La primera secuencia del 'drama psicológico de la creación' es la consciencia, el 'Yo soy', desde donde eres consciente de ser consciente. La segunda secuencia es tu imaginación, tu capacidad de percibir. Tú imaginas o percibes algo que parece ser distinto del 'Yo', y como si estuvieras perdido en un ensueño contemplas los estados mentales de una manera desapegada haciendo del pensador y sus pensamientos entidades separadas. 

La autoobservación te devuelve poco a poco a ese segundo estadio.

A medida que se practica la autoobservación se van descubriendo aspectos 'desconocidos' de uno mism@, pero que están ahí, aunque son inconscientes. Empiezan a aflorar a tu consciencia, se te revelan y al hacerlo avanzas hacia tu autorrealización.

Podemos identificar tres fases típicas de la autoobservación que suelen suceder lineal y sucesivamente, aunque también pueden alternarse. Puedes experimentar avances, retrocesos, pausas o estancamientos y/o etapas de avance exponencial.

La autoobservación sostenida siempre te aportará cosas nuevas, es un caminar sin camino.

I. Primera fase: Levantar los velos

 Observar sin juzgar tus identificaciones, miedos, dependencias, rechazos, deseos, conductas automáticas o encubiertas ... y sin embargo comprender que no eres nada de eso.

II. Segunda fase: Encontrarte contigo mism@

 Sentir tu alegría, tu generosidad, tu bondad, tu amor, tu libertad, tu esplendor ... y descubrir tu universo interior.

III. Tercera fase: Fluir desde tu nueva realidad, empiezas a estar centrado en lo que eres.

 Empezar a sentir cómo fluir desde tu interior ... y de repente todo viene a ti, hay magia en cada instante, en cada cosa, hay alguien detrás de ti, grandioso, que te abarca, te trasciende y te guía, es tu ser, así empiezas a estar en ti, empiezas a vivir desde el 'Yo soy'.

Veintidós preguntas que podrían ayudarte a la hora de ejercitar la autoobservación:

  1. ¿Quién soy?
  2. ¿Quién es el que pregunta 'quién soy'?
  3. ¿A quién pregunto 'quién soy'´?
  4. ¿Siento la presencia que soy en este momento?
  5. ¿Siento 'mi aquí y ahora'?
  6. ¿Qué es 'mi yo'?
  7. ¿Qué hay de mí en el 'no-yo'?
  8. ¿Me siento en este instante?
  9. ¿Es mi espíritu un yo o un todo?
  10. ¿Dejo fluir lo que soy a través de mí?
  11. ¿Me amo a mí mism@?
  12. ¿Me amo o espero ser amad@?
  13. ¿Quién es el que desea, percibe, siente?
  14. ¿Hay algo más allá de mi deseo, inquietud o miedo?
  15. ¿Me siento ser y fluyo con ello?
  16. ¿Qué hay de mí en 'lo que rechazo con energía'?
  17. ¿Siento la eternidad de este instante?
  18. ¿Es ahora cuando soy? ¿O lo dejo para el futuro?
  19. ¿Me siento unid@ a la manifestación o a la nada?
  20. ¿Reina en mí el silencio, la quietud y la paz?
  21. ¿Qué puedo desear si soy todo?
  22. ¿Hasta cuándo me resistiré a ser lo que soy?

Importante: Recuerda que una vez formulada la pregunta no intentes buscar una respuesta verbal, sino 'una percepción de tu realidad', una 'respuesta de tu Yo soy'.

Texto original: Tolle, Neville, Tseyor

 

 

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