diccionario metafísico aire de luz

Tus relaciones se desarrollan muy a menudo siguiendo patrones de conducta o juegos psicológicos en los que cada protagonista adopta un rol dentro del drama humano.

Estos roles relacionales, teorizados por Karpman en la década de los 60 (Análisis Transaccional), son muy recurrentes en el ámbito cinematográfico y literario, pues resultan fácilmente identificables: lo reconoces y te identificas con él.

Lo inevitable del drama es que perpetúan siniestros juegos de poder y crean bloqueos insalvables en la evolución de las relaciones personales o profesionales.

Puedes estar jugando a varios de estos roles en tu vida, e incluso puedes cambiar de rol varias veces a lo largo de una conversación.

dragonNinguno de esto papeles o roles es mejor o peor que el otro. Se retroalimentan entre ellos.

Nacen de una mezcla de miedo y de falta de autoestima

Generan mucho estrés y provocan el derroche de grandes cantidades de energía.

En el ámbito profesional las posiciones jerárquicas pueden fácilmente acentuar las características de cada rol.

En tus manos está aprender a identificar el papel que juegas para permitirte salir de ese juego, simplemente tomando tu verdadero lugar en la relación. Aprender igualmente a detectar el funcionamiento normal de tus interlocutores para evitar volver a entrar en el juego.

El desarrollo de la autoestima y de la asertividad son excelentes maneras de salir de estos comportamientos ineficaces.

Recuerda que se necesitan dos personas para tener una relación, cada uno con su parte de responsabilidad y que solo puedes actuar sobre ti mismo.

▸ El Tirano, perseguidor, acusador (Dr. House, la Sra. Olson, ...)

Acusador, muy intransigente, sueles buscar castigar y reprochar. Utilizarás los puntos débiles de los demás para alcanzar una posición de superioridad. Necesitas dominar.

Construyes tu autoestima a costa de otros. Para ello, estableces las reglas, decides, diriges y corriges cualquier error.

No perdonas la más pequeña desviación y no dudas en hacer comentarios despectivos, degradantes o incluso humillantes para hacer crítica destructiva a tu interlocutor (ahora ya en una posición de inferioridad), para manipular, o culpar.

No es raro que uses insultos, amenazas, acoso, o ira. 

No te confundas, el Tirano oculta una persona petrificada de miedo ante las relaciones; puedes ser un Salvador frustrado o una Víctima que ha decidido protegerse a sí mismo.

Necesitas desarrollar la capacidad de enseñar, formar y delegar.

▸ El Salvador, rescatador, protector (el Zorro, Robin Hood, ...)

No solo satisfaces las necesidades de todos cuantos puedes sino que te adelantas arreglándoles la vida aún y cuando no te lo han pedido. 

El problema es que en realidad, la angustia de los demás te provoca una enfermedad que te impulsa a intervenir en la vida de los otros, lleno de buenas intenciones, convencido de que debes ayudar a posicionarte como protector, consultor, experto, vigilante, terapeuta, ...

Desafortunadamente, este papel infantiliza a la persona rescatada y la desempodera.

El Salvador suele acabar decepcionado por la falta total de reconocimiento, y no faltan casos en que acabas reconvirtiéndote en Tirano o Víctima.

Necesitas desarrollar la capacidad de dejar que los demás resuelvan sus propios problemas.

▸ La Víctima (la Cenicienta, Calimero, ...)

Demandas, o incluso exiges, que te compadezcan. Siempre te quejas de todo lo que te sucede en la vida.

Sientes que el mundo es injusto contigo y que no puedes hacer nada por cambiar.

Necesitas que los demás te resuelvan las cosas. Nada de lo que te pasa es tu culpa, te sometes a las circunstancias y a las personas negativas. A menudo tienes la impresión de ser asaltado, manipulado y te sientes impotente.

La Víctima cede su parte de responsabilidad en la relación a su interlocutor.

Este es un papel fuertemente alentado por la educación (debes escuchar a tus padres, tus profesores... sin responder).

Ser la Víctima es un papel aparentemente cómodo: llamas la atención y evitas el cuestionamiento. El problema es que te concedes menos valor del que realmente tienes y esta tendencia no te ayuda a pasar a la acción, lo que equivale a un estancamiento real en tu vida.

Necesitas desarrollar tu capacidad para aprender, para desarrollar tus habilidades personales, huyendo de la queja y potenciando tu proactividad.

 

Estos roles o papeles te impiden vivir plenamente tus relaciones porque solo las "relaciones entre iguales" generan un intercambio enriquecedor.

Asumir tu parte de responsabilidad es el primer paso para crear esas relaciones que deseas en tu vida.

 

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