diccionario metafísico aire de luz

La dieta es una moda moderna introducida para combatir el resultado de los malos hábitos alimenticios y del desorden provocado por el abuso del azúcar y de los carbohidratos. Así la dieta nace como una solución mercadotécnica que, en cierta forma, permite perpetuar patrones de incoherencia alimenticia.

Los desordenes alimenticios causados por la gestión incorrecta de las emociones están a la orden del día: obesidadtrastorno por atracón, bulimiaanorexia nerviosa, vigorexia, megarexia ....

Lo primero de lo que debes tomar consciencia es que perder peso y adelgazar no es lo mismo. Lo segundo, es que dieta y alimentición coherente tampoco son sinónimos. 

El enfoque general actual que diseña las dietas siguiendo el patrón de contar calorías ve el cuerpo como un organismo pasivo, como un sistema cerrado que consume energía y gasta energía, y donde cada uno puede actuar voluntariamente sobre estos flujos energéticos, comiendo o realizando actividad física.

Este modelo tampoco optimiza el tipo de peso que pierdes o ganas. Perder peso a base de destruir músculo o consumir tus reservas de proteínas es una pésima idea.

El cuerpo no es un sistema pasivo con un gasto fijo. Si modificas la energía que recibes, o se alteran tus reservas de energía (grasa), tu cuerpo intentará ajustarse de manera apropiada, con el objetivo de maximizar tus probabilidades de supervivencia.

Si bien la lógica de comer menos y moverse más funciona inicialmente para deshacerse de la grasa fácil, a medida que progresas en tu camino el avance se volverá más difícil.

Esto se debe a que tu cerebro tiene unas necesidades energéticas muy precisas. El cerebro humano es tres veces más grande de lo que podría deducirse a partir de su tamaño corporal. La única forma en la que tu cuerpo pudo mantener ese cerebro funcionando durante períodos de comida escasa fue desarrollando un sistema muy eficiente de almacenamiento de energía, aumentando su capacidad de acumular grasa. Es decir, nuestra facilidad para acumular grasa es el precio evolutivo que pagamos por tener un gran cerebro.

El regulador de la política energética de tu cuerpo es el hipotálamo, y éste tiene su propia idea de cuál es tu peso ideal (que no suele coincidir con la tuya). 

El hipotálamo tiene, entre otros cometidos, gestionar la sensación de apetito y el gasto energético. Cuando la leptina le indica que las reservas energéticas están bajando, responde con latigazos de hambre (para motivarte a buscar comida) y con la reducción del metabolismo para conservar energía (menos ganas de moverse, menor temperatura corporal…), hasta que recupera un nivel de grasa con el que se siente cómodo.

Si tu hipotálamo pierde la sensibilidad a la leptina, los receptores del cerebro requieren niveles cada vez más elevados de leptina para entender que tienes suficiente grasa. Y eso se traduce en que tienes energía acumulada de sobra pero el cerebro sigue pensando que te estás muriendo de hambre. Este fenómeno explica parcialmente el efecto "rebote" de las dietas hipocalóricas.

Recuerda que los niveles de leptina y las hormonas de la tiroides son los principales agentes que controlan el metabolismo.

Eliminar quirúrgicamente los kilos de grasa con una liposucción no modifica el punto de ajuste de tu cerebro, por lo que desde el día siguiente de la operación tu hipotálamo se pondrá a trabajar para recuperar un nivel de grasa similar al que tenía.

Tu hipotálamo utiliza señales de recompensa a la comida como un mecanismo básico para saber cuánta energía debes ingerir. Muchos alimentos industriales están diseñados específicamente para sobreexcitar tu sistema, con la combinación perfecta de azúcares, sal, aceites, almidones, edulcorantes, aromas, colorantes, potenciadores de sabor o excitotoxinas, etc. La inflamación del hipotálamo contribuye a la desregulación del sistema que controla la cantidad de grasa que almacenas, así como la resistencia a la insulina (otra consecuencia de la "dieta moderna").

adelgazarEsto nos hace pensar que las dietas de pérdida de peso rápido y fácil son un fraude porque lo que venden es un resultado a corto plazo sin que tu cuerpo haya tenido la oportunidad de adaptarse, y más aún, sin que tu cuerpo haya decidido que el peso que podrías alcanzar es el que le conviene o piensa que le conviene.

La pérdida de peso rápida por el ejercicio y la dieta puede causar irregularidades en tu ciclo menstrual, incluyendo la ausencia o el retraso del mismo. La ausencia o retraso de períodos son particularmente más probables si tienes un porcentaje muy bajo de grasa corporal.

El ejercicio compulsivo puede causar un bajo porcentaje de grasa corporal y también pone tensión en los huesos y músculos. La tríada de la atleta femenina es un síndrome que incluye amenorrea, hábitos alimenticios desordenados y osteoporosis

Las adolescentes que hacen mucho ejercicio y hacen dieta o que están con peso bajo pueden experimentar un retraso en la pubertad. Las adolescentes sin la suficiente grasa corporal pueden no desarrollar los pechos o tener sus primeros períodos al mismo tiempo que sus pares. 

En tus manos está empezar a diseñar tus hábitos alimenticios desde el amor a ti mismo, y no desde las convenciones sociales o las modas. Esto significa ser consciente de lo que comes, de los nutrientes y de los elementos que componen lo que ingieres, de cómo funciona tu cuerpo. Y también de todo el marketing y fraude (energético y nutritivo) que abunda en torno a los alimentos procesados, las cadenas de distribución, la pirámide alimenticia oficial, los métodos de adelgazamiento o dietas prefabricadas y un largo etcétera.

No es suficiente con comer (o dejar de comer para adelgazar) una cantidad concreta de calorías, sino que hay que entender cuales son las necesidades nutricionales del organismo para adaptar tu alimentación adecuadamente en cuanto al aporte de los nutrientes esenciales, las proteínas y las grasas.

Si quieres adelgazar ten en cuenta las necesidades de tu cuerpo para no hacerlo sufrir y adquiere hábitos saludables - formas de alimentarse - estables.

No hay una dieta única válida para todos.

¿Podrás ser estable en tu forma de comer sin ser estable en tu forma de amarte a ti mism@? La respuesta es 'No'.

Los carbohidratos son la base de la 'pirámide alimenticia oficial'. ¿Dónde está la coherencia?

Los carbohidratos no aportan ningún beneficio a la regeneración celular y solo pueden ser considerados como combustible. Pero un combustible con muchas contraindicaciones, pues provocan una subida de glucosa en sangre que en muchos aspectos puede ser considerada como un envenenamiento de la sangre con glucosa, que podría llegar a ser mortal si nuestro cuerpo no se apresurara a eliminarla con picos de insulina. 

Y mientras haya insulina en sangre el cuerpo no utilizará sus reservas de grasa para producir energía. De ahí que muy a menudo se engorde comiendo cada vez menos y pasando hambre.

Lamentablemente, hemos oído tantas veces decir que los carbohidratos son muy buenos y que nos aportan energía que resulta difícil aceptar que no los necesitemos para nada. Son cómodos. Punto final.

Es cierto que para el que está muy acostumbrado a tomar grandes cantidades de carbohidratos, dejarlos de golpe puede requerir un período de dos o tres semanas de síndrome de abstinencia, hasta que se liberen de su dependencia y su organismo se adapte a utilizar otras fuentes de energía. Cuidado, porque es una dependencia tan fuerte o más que la del tabaco o alcohol.

Cualquier obesidad es reversible.

El secreto: empieza a alimentar muy bien a los tejidos nobles y muy mal a la grasa.

Empieza por el principio: Aprende a amarte.

Textos originales: AdelgazarsinmilagrosFitness revolucionario & Isodieta

 

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