La Terapia de Luz es una Terapia de Conciencia que conlleva un trabajo Energético profundo

Viernes, 15 de Julio 2011

Los tres cuerpos

En recientes monografías hemos esbozado ciertos elementos que nos permiten comprender o intentar ver el mundo que nos rodea de una forma diferente a la de la doctrina académica general. Hemos intentado abrir una puerta a la curiosidad, primero, y al discernimiento, después. Sabiendo que no somos poseedores de la verdad, ni pretendemos aportar una nueva versión de la realidad, se nos antoja pausible hacer esta aproximación que abre puertas en nuestra mente. No nos sentimos aprisionados por lo que "se espera de nosotros" o lo que "pensarán de nosotros". El mundo es mucho más complejo de que lo que pensamos y sabemos más bien poco. Los que buscan la libertad a través del conocimiento tropiezan con la secuencia "una respuesta provoca dos o más preguntas". Lo importante, a fin de cuentas, es disfrutar el camino.

En nuestra experiencia vital articulamos emociones, sentimos los pensamientos ajenos y propios, actuamos racional o visceralmente, y emitimos juicios de valor sin saber realmente dónde acaba lo real y empieza lo ficticio, pero irremediablemente estamos vivos. Esto que nos permite ver, oír, sentir, ..., es la vida, y es francamente más interesante que quedarse a "observar desde el otro lado del velo" (aunque haya días en que nos resulta, sinceramente, como mínimo, abrumadora, difícil y/o desafiante).

Hemos resumido a tres, por simplicidad y practicidad, el análisis de "los cuerpos de experimentación" basándonos en los patrones electromagnéticos más importantes para los seres humanos: Físico, Mental y Emocional. El cuarto cuerpo, que llamaremos "el cuerpo de Luz o cuerpo álmico" lo consideramos un trampolín hacia y desde nuestra esencia espiritual.

El orden (en las Monografías) tampoco no ha sido aleatorio. Aunque hay literatura que nos contradice, hemos preferido hacer hincapié en lo que hemos considerado esencial. La densidad del cuerpo físico, la ligereza del cuerpo mental, la sutilidad del cuerpo emocional.

El cuerpo Físico nos permite pasear siguiendo el margen derecho o izquierdo de un río (una metáfora de la dualidad), nos permite trepar a un árbol para recoger su fruta más dulce, o nos permite acariciar el cuerpo tierno de un bebé mientras su abdomen sube y baja absorto del mundo que le rodea.

El cuerpo Mental nos permite entender qué es eso que produce placer en al paladar y por qué "todo lo que se mueve" no es sinónimo de amigo, ni de enemigo. Nos permite descifrar los signos del cielo o alcanzar una cima evitando en lo posible caer al vacío en el intento. Este cuerpo nos dota, entre otras cosas, de la capacidad para intercambiar sonidos, de producir ruido (harmónico o no), de construir refugios y de proteger nuestra manada.

El cuerpo Emocional nos hace ver las cosas con colores (es, de nuevo, una metáfora) más o menos intensos, independientemente de la etiqueta que lleve, o de los fonemas que se hayan utilizado para señalarlo. Nos permite ser humanos, capaces de amar y de actuar sin lógica. Nos brinda la capacidad de sentir la vida. Y lo más importante, nos abre las puertas de "lo insondable", pues el "mundo espiritual" escapa en 2/3 a la capacidad de la mente que no puede enteder de aquello que no es etiquetable.

Sabemos que los tres cuerpos tienen necesidades (que deben ser cubiertas), enferman (cuando entran en desharmonía), y, efectivamente, pueden regenerarse. Sabemos que mientras sean tres, diferenciados y separados, no seremos uno, no seremos soberanos en y para nuestro cuerpo de consciencia, pero éso ya será otro paso en este apasionante camino.

El universo de experimentación

Cuando nace una "necesidad espiritual" el mundo físico (en sentido amplio) reacciona creando aquello que se necesita para que pueda ser "experimentado".

Los conocimientos no aportan consciencia. La información puede aportar "patrones de diseño", reglas del juego, variables y datos. Pero sólo la experimentación nos permite interiorizar.

Todo "Ser de Luz" anhela crecer, pero no puede hacerlo simplemente absorbiendo información, necesita experimentar. En cada nivel de consciencia existe una "realidad" que permite seguir "creciendo", y creando . Es un camino que conduce a la fuente de todas las cosas.

El universo que conocemos fue creado para permitirnos crecer, experimentar, ascender, y a cada nivel de experimentación le corresponden unas reglas de funcionamiento específicas. Aunque no existe nada inmutable, sí hay grandes líneas directrices.

Así, un escenario de experimentación es creado a partir de unas necesidades específicas, se colocan los "actores" y empieza la gran obra (la vida). Nuestras vidas se configuran y reconfiguran gracias a nuestros pensamientos, a nuestros actos, y gracias a nuestras fantasías, sueños y a las complejas respuestas emocionales que nos hacen sentir vivos. Es un gran juego, en el que nos descubrimos a nosotros mismos.

Geometría sagrada

El universo de experimentación se creó utilizando patrones de coherencia y harmonía. La Geometría Sagrada nos permite comprender cómo la consciencia se manifiesta en el universo físico. La proporcionalidad como elemento básico, las relaciones armónicas del cuerpo humano, la estructura de los animales y las plantas, las formas de los cristales y de todas las manifestaciones.

La creación juega transformándose de una forma geométrica a otra, intercambiando el masculino con el femenino. Las formas geométricas nos hablan de "belleza". Una belleza que no sólo se conoce intuitivamente, sino también con la lógica. Las figuras y formas nos recuerdan nuestro lugar en este universo y cómo podemos percibir, movernos y crear en armonía.

Dentro de las infinitas formas poliédricas que existen hay unas que, por sus simetrías, han ejercido siempre una gran atracción sobre los hombres. Se trata de los poliedros regulares, cuyas caras son polígonos regulares iguales entre sí y en cuyos vértices concurren el mismo número de caras. Platón asoció a cada poliedro con uno de los cinco elementos (también conocidos como los "sólidos platónicos") que según los griegos formaban el Universo: fuego al tetraedro, tierra al hexaedro o cubo, aire al octaedro, agua al icosaedro y, por último, ether al dodecaedro.  

Es sorprendente cómo se materializan las espirales en la naturaleza. Los mantras que se recitan en Yoga tienen una estructura interna con forma de espiral. El área de influencia energética de "Aire de Luz" sigue el patrón de la espiral de Fibonacci. Algunos autores incluso apuntan que la espiral de Fibonacci está más estrechamente relacionada con la energía cuántica clasificada en partículas (átomos) y la espiral Aurea con la energía en vibraciones (forma de onda); mencionando al pasar que el cuerpo mental y el emocional son cuerpos cuánticos.

Arquetipos

Arquetipo significa "el modelo a partir del cual se configuran las copias", el patrón subyacente, el punto inicial a partir del cual el Ser se despliega. En realidad con los arquetipos también nos referimos a las imágenes que nos permiten responder a nuestra vida cotidiana con nuestra imaginación, en vez de hacerlo sólo de modo pragmático o lógico. Estas imágenes arquetípicas no son ideas traducidas, son el lenguaje natural del alma y nos ayudan a liberarnos de la tiranía de los modos verbal y racional. Nos permiten acceder de nuevo a las facultades humanas "inconscientes".

Así, los Arquetipos son al Psiquis humano, lo que la Geometría Sagrada es al Universo físico, entendiendo que las imágenes arquetípicas no son absolutas ni inmutables.

Un arquetipo nos conecta con la esencia femenina en el ser humano de sexo masculino. Otro arquetipo representa la máscara que nos ponemos para obtener aceptación social. Otro nos permite ver todo aquello que hemos relegado a la "sombra" (aspectos de nosotros mismos que hemos ignorado o rechazado) precisamente para poder adaptarnos a las necesidades sociales. De este último, denominado casualmente "la sombra" se dice que podemos encontrarlo en nuestros sueños, pero que es más probable que la encontremos proyectada en alguien del mundo exterior hacia quien tenemos sentimientos exageradamente negativos. No cabe duda de que los reflejos de nuestro ser nos ayudan a conocernos.

Nos sorprendió descubrir que en el campo de la psicología existía un arquetipo llamado "Yo", que se corresponde en todo lo que nosotros conocemos como el "Ser superior" en el mundo de la conciencia (y al que nos referiremos en la próxima monografía).

El trabajo de "conocerse a si mismo" incluye aprender a reconocer que todo lo que hay en mí, también, forma parte de mí, y dándole su justo lugar e importancia todas esas imágenes nos pueden aportar energías y perspectivas continuamente renovadas.

El niño interior

El "Niño interior" es nuestro reflejo interior (arquetipo) más vulnerable. Ese niño somos nosotros en nuestra más tierna infancia. Somos nosotros en nuestra vertiente más sensible, más genuina y más inocente.

Los sucesos "extremos" o "dolorosos" que se experimentan durante la infancia quedan grabados en nuestro "Niño interior".

Cuando un niño vive el abandono, el maltrato, o lo avergüenzan, ..., el dolor es tan grande, tan insoportable para el "Adulto interior" que se desconecta del "Niño interior". Esa desconexión es destructiva porque una parte de nosotros se siente aislado y menospreciado. Para crecer en conciencia será necesario sanar esa herida, profunda, dolorosa, y traer a ese "Niño" a "nuestro regazo" de Adulto, para amarlo intensamente e integrarlo en nuestra psiquis, desechando y recontextualizando toda culpabilidad, vergüenza, sufrimiento y miedo.

A veces los adultos desconectan de su "Niño interior" simplemente porque para su Mente han crecido y ya no se reconocen. Y a veces como adultos sentimos un miedo ilógico e insoslayable, que proviene de nuestro "Niño interior".

Un ser completo, integro, tiene a todas sus partes integradas, reconocidas, y aceptadas, no sólo la parte "infantil", también su parte oscura como su parte de luz, su parte femenina como su parte masculina.

El tercer lenguaje

El "tercer lenguaje" es el lenguaje del ADN, es el lenguaje del amor, no precisa de idiomas, de gestos, de miradas, precisa simplemente de percepción, de sentir. La percepción es apertura, es dejarse impregnar energéticamente por la música del multiverso, sabiendo que al impregnarte, puedes impregnar a los que te rodean, y, sin embargo, ser tú mismo, ser auténticamente tú.

Se trata de "hablar a las células". Es una maestría que se perdió en lo más profundo de los tiempos y que ahora debemos reclamar para nuestra nueva realidad. Se le denomina "tercer" (de la numerología, el "3" es símbolo de la comunicación, la interacción y la neutralidad) porque será el catalizador de un nivel insospechado de conexión y comunicación entre los humanos. Sabiendo que el lenguaje del Espíritu no es lineal, la comprensión de la información simbólica tal como los arquetipos, las metáforas, las parábolas y los símbolos nos sirve de trampolín hacia el "tercer lenguaje".

Lo más curioso sea quizás saber que "el Silencio" invoca al tercer lenguaje. Es el silencio al que hacíamos referencia en la Monografía del Cuerpo Mental, donde exponíamos que éste se alcanza cuando hay un verdadero "abandono", a una "realidad superior", o "conciencia superior", a través de un camino que es propio a cada individuo y que da su fruto sin previo aviso, cuando las condiciones son las adecuadas. Nuestros más preciados compañeros de viaje son la confianza, en que todo tiene un propósito y en que somos uno entre todos y con todos (tanto en el exterior como en el interior), y la paciencia (que no es "un tiempo de espera" sino un "estado de ser").

Uno de los atributos del "tercer lenguaje" es que no es posible la mentira, ni el engaño, no puedes escapar de tus verdaderos sentimientos. ¿No lo encuentras apasionante?

Un camino apasionante

Ser un ser humano no es algo fácil, o debería decir que no ha sido tarea fácil. Hoy sabemos que la tarea principal de un ser humano no es sobrevivir, perpetuar la especie y consumir recursos. Desde una perspectiva puramente científica (ciencia moderna occidental) el ser humano es un animal inteligente y su relación con el entorno se limita a satisfacer nuestras necesidades e intentar cumplir nuestros deseos.

Nuestra visión de la cosas es que el ser humano es el resultado de algo que llamaremos el "juego del espíritu con la materia". Sabemos que la historia es como la realidad, mucho más compleja de lo que somos capaces de asimilar y comprender, y allí donde hay consciencia, vemos planes dentro de los planes.

Para nosotros existió un punto de partida, un camino recorrido y ahora nos encontramos en el camino de vuelta. Conceptualmente podríamos posicionarnos en cualquier posición que no fuera el punto de partida, claro. La clave de todo esto es saber si vamos a identificarnos con uno o los "tres cuerpos de exploración", con el rol social, con los problemas y vicisitudes de esta escenario, o vamos a pensar que estamos "realizando un excelente trabajo", nos vamos a relajar y disfrutar del momento (ocuparse sí, preocuparse no). Siendo auténticos y soberanos: si estás cabreado, permítete estar cabreado; si estás feliz, permítete reír; si estás triste, permítete estar con esa tristeza. Siente cualquier cosa que estés sintiendo, sin tratar de crear ningún tipo de plantilla artificial, ningún tipo de temple que en realidad no es real.

Así, en nuestra vida, nos ocuparemos de las facturas pendientes, del alquiler, de lo que vaya surgiendo, y nos preocuparemos de casi nada. Seguimos siendo humanos. Accederemos a niveles de consciencia cada vez más elevados, y no permitiremos que nos manipulen para mantener un sistema o para remplazarlo. Sentiremos el gozo de estar vivos por el simple hecho de estar vivos, y remplazaremos la crítica por las palabras de ánimo y consuelo. Nos abriremos al cambio, desterrando todo lo que nos paraliza, nos invalida o nos hace sentir pequeños. Dejaremos de lado nuestro intento desesperado de controlarlo todo, para dar paso a la energía que nos conduce hacia la unidad con todas las cosas. Nos sentiremos uno, desde el interior, para abrazar la creación en todas sus manifestaciones. Y si erramos en el intento, nos perdonaremos y proseguiremos en el camino ...

¿No resulta apasionante?

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