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El cuerpo es un recurso de aprendizaje al servicio de la mente

La percepción es una función del cuerpo, y, por lo tanto, supone una limitación de la conciencia. La percepción ve a través de los ojos del cuerpo y oye a través de sus oídos. Produce las limitadas reacciones que éste tiene. El cuerpo aparenta ser, en gran medida, auto-motivado e independiente, mas en realidad sólo responde a las intenciones de la mente. Si la mente lo utiliza para atacar, sea de la forma que sea, el cuerpo se convierte en la víctima de la enfermedad, la vejez y la decrepitud. Si la mente, en cambio, acepta el propósito del Espíritu Santo (1) o Ser Superior, el cuerpo se convierte en un medio eficaz de comunicación con otros -invulnerable mientras se le necesite- que luego sencillamente se descarta cuando deja de ser necesario. De por sí, el cuerpo es neutro, como lo es todo en el mundo de la percepción. Utilizarlo para los objetivos del ego o para los del Espíritu Santo (1) depende enteramente de lo que la mente elija. 

Todos los remedios materiales que aceptas como medicamento para los males corporales son re- afirmaciones de principios mágicos. Éste es el primer paso que nos conduce a la creencia de que el cuerpo es el causante de sus propias enfermedades. El segundo paso en falso es tratar de curarlo por medio de agentes no-creativos. Esto no quiere decir, sin embargo, que el uso de tales agentes con propósitos correctivos sea censurable. A veces la enfermedad tiene tan aprisionada a la mente que temporalmente le impide a la persona tener acceso a la Expiación (2). En ese caso, tal vez sea prudente usar un enfoque conciliatorio entre el cuerpo y la mente en el que a algo externo se le adjudica temporalmente la creencia de que puede curar. Esto se debe a que lo que menos puede ayudar al que no está en su mente recta o al enfermo es hacer algo que aumente su miedo. 

La mente que está libre de culpa no puede sufrir. Al estar sana, sana a su vez al cuerpo porque ella misma ha sanado. Las enfermedades son inconcebibles para la mente sana, ya que no puede concebir atacar a nada ni a nadie. La enfermedad es una forma de magia o mejor dicho es una forma de solución mágica. El ego cree que castigándose a sí mismo mitigará el castigo de Dios (o Fuente creadora). Mas incluso en esto es arrogante. Le atribuye a Dios la intención de castigar, y luego adoptar esa intención como su propia prerrogativa. El ego trata de usurpar todas las funciones de Dios tal como las percibe porque reconoce que sólo se puede confiar en una lealtad absoluta. 

Lo que inventaste - tus proyecciones, tus miedos, tus pecados (3), tu culpabilidad - ha aprisionado tu voluntad, y ha hecho enfermar a tu mente, que ahora tiene que ser sanada. Mantenerse alerta contra esta enfermedad es la manera de sanarla. Una vez que tu mente haya sanado, irradiará salud, y, de este modo, enseñará lo que es la curación. 

La enfermedad es una forma de demostrar que puedes ser herido. Da testimonio de tu fragilidad, de tu vulnerabilidad y de tu extrema necesidad de depender de dirección externa. El ego usa esto como su mejor argumento para demostrar que necesitas su dirección. Impone un sinfín de reglas para que se eviten funestos desenlaces. El Espíritu Santo (1), perfectamente consciente de la misma situación, no se molesta en analizarla en absoluto.  

Ayudar y curar son las expresiones naturales de la mente que está operando a través del cuerpo, pero no en él. Si la mente cree que su objetivo es el cuerpo distorsionará su percepción de éste, y al bloquear su propia extensión más allá del mismo, dará lugar a enfermedades, pues estará fomentando la separación. Percibir el cuerpo como una entidad separada no puede sino fomentar la enfermedad, ya que ello no es verdad. Un medio de comunicación deja de ser útil si se emplea para cualquier otra cosa. Usar un instrumento de comunicación como instrumento de ataque es estar confundido con respecto a su propósito.

El cuerpo es un instrumento de comunicación entre seres cautivos

Comunicar es unir y atacar es separar. ¿Cómo ibas a poder hacer ambas cosas simultáneamente utilizando el mismo medio y no sufrir por ello? La percepción del cuerpo sólo se puede unificar cuando se ha aceptado un solo propósito. Esto libera a la mente de la tentación de ver al cuerpo bajo distintas luces, y puede entonces entregárselo por completo a la única Luz en la que puede ser realmente entendido. Confundir un recurso de aprendizaje con un objetivo del plan de estudios es una confusión básica que impide el entendimiento de ambos. El aprendizaje tiene que conducir más allá del cuerpo, al re-establecimiento del poder de la mente en él. Esto sólo se puede lograr si la mente se extiende hasta otras mentes, y no interrumpe su extensión. Esta interrupción es la causa de todas las enfermedades porque la única función de la mente es extender.

Lo opuesto a la dicha es la depresión. Cuando lo que aprendes fomenta la depresión en lugar de la dicha, es que no estás escuchando al Maestro jubiloso de Dios ni aprendiendo Sus lecciones. Ver un cuerpo de cualquier otra forma que no sea como un medio de comunicación es limitar a tu mente y hacerte daño a ti mismo.  

Sean cuales sean las mentiras que te hayas creído, para el milagro son irrelevantes, pues puede sanar cualquiera de ellas con la misma facilidad. El milagro no hace distinciones entre diferentes percepciones falsas. Su única finalidad es distinguir entre la verdad por un lado y el error por otro. Algunos milagros pueden parecer más difíciles de obrar que otros, pero "No hay grados de dificultad en los milagros". En realidad eres perfectamente invulnerable a toda expresión de falta de amor. Estas expresiones pueden proceder de ti o de otros, de ti hacia otros, o de otros hacia ti. La paz es un atributo que se encuentra en ti. No puedes hallarla fuera de ti mismo.

La enfermedad es una forma de búsqueda externa. La salud es paz interior.

La paz te permite mantenerte ecuánime ante cualquier falta de amor procedente de afuera, y te capacita, mediante tu aceptación de los milagros, para corregir las condiciones que resultan de la falta de amor en los demás. 

Texto original: "Un curso de milagros"

 

 

(1) Espíritu santo: El Espíritu Santo es un Guía, es tu Ser Superior, no da órdenes porque es incapaz de ser arrogante, no exige nada porque su deseo no es controlar, su objetivo es ayudarnos a escapar del mundo de los sueños, es el puente para la transferencia de la percepción al conocimiento. El Espíritu Santo es la idea de la curación. Al ser un pensamiento, la idea se expande a medida que se comparte.  

(2) Expiación: Expiación es deshacer el error, es una defensa porque resta poder a la culpa del pasado, su principio es el Amor. La Expiación no es sino el camino de regreso a lo que nunca se había perdido. El Padre nunca pudo haber dejado de amar a Su Hijo. La Expiación desvanece los errores que cometiste en el pasado, haciendo de este modo innecesario el que sigas volviendo sobre tus pasos sin avanzar hacia tu retorno. El propósito de la Expiación es devolvértelo todo, o más bien, devolvérselo a tu conciencia. Se te dio todo cuando fuiste creado, exactamente como se les dio a todos los demás. 

(3) Pecado: El pecado se define como una "falta de amor". Puesto que lo único que existe es el amor, para el Espíritu Santo (1) el pecado no es otra cosa que un error que necesita corrección, en vez de algo perverso que merece castigo.  

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