diccionario aire de luz

Recuerda que somos seres espirituales teniendo una experiencia humana. Algunas corrientes de pensamiento dicen que nuestra esencia divina toma un cuerpo (cuatro cuerpos) para dejar de ser una entidad amorfa y comenzar su periplo de experimentación. Otras dicen que todo es Mente, y que este mundo físico es un sueño (o pesadilla) creado a partir de un pensamiento erróneo y alocado llamado ego.

Los chamanes denominan al ego como el depredador. Ellos creen que el predador trae consigo un sistema de creencia, una idea acerca del bien y del mal, costumbres sociales, ...

Es una subrutina mental, de la que algunos piensan que tiene un origen externo al ser humano original - introducido por los anunakis en tiempos de la Atlántida - y que es un mecanismo de control que nos incita a convertirnos en seres complacientes, rutinarios y egomaniá­ticos. 

Una de sus características más importantes de la sombra del ego es la de convencernos de que él es nuestra propia mente, nos permite identificarnos con y a través de ella, de forma que nuestros sueños (los de un ser humano, un ser mágico y divino) se convierten en los sueños de un animal contradictorio, mórbido y lleno de miedo.

La forma de trabajar de la "sombra del ego" es muy variopinta, pero por sus limitaciones, es también fácilmente detectable. 

La sombra del ego vive en el pasado y se alimenta del futuro, pero detesta el presente.

Para empezar por alguna parte, es necesario decir que esta subrutina mental tiene una capacidad notoria para autoexpanderse y frecuentemente crece con la capacidad del ser humano para elevarse o ascender en conciencia.

Tiene la capacidad de utilizar nuestras emociones y pensamientos para revertirlos a niveles de baja frecuencia vibracional. Por ejemplo:

- a la ira, energía de superación y crecimiento, la vuelve violenta y destructiva. 

- a la tristeza, la desvía de la introspección y la conduce a la depresión y al victimismo.

- a la culpa, en vez de hacerla educativa, la vuelve molesta, irritante, arrogante y amenazante.

- a la vergüenza, la convierte en una herramienta social, represiva, excluyente (la negación de que "todos somos uno") y a veces incluso autocomplaciente. 

- al miedo, lo engrandece, lo vuelve sutil, hace de él su herramienta más poderosa, miedo al miedo, miedo a la muerte, miedo al "oil crash", miedo a la crisis, miedo al cambio, miedo a conocerte a ti mismo, ...

- a la energía sexual, la vuelve dependiente o focalizada exclusivamente en el éxtasis físico, la denigra o la exalta para su comercialización, le pone precio y la subasta, la explota para adquirir poder físico, mental o esotérico.

- a la enfermedad la diaboliza, la explota, la vende y crea negocio. Esto es así porque la enfermedad vuelve sinceras a las personas. Las vuelve sinceras contra su voluntad y las despoja de la ilusión de endereza de la sombra del ego.

- con el dolor, como con el miedo y el resto de emociones, crea un cuerpo energético, con vida propia. En una persona profundamente infeliz, este cuerpo puede estar activo permanentemente. Algunas personas viven casi enteramente a través de su cuerpo-dolor, mientras que otras tal vez lo experimenten solamente en ciertas situaciones, tales como en relaciones íntimas, o situaciones ligadas con pérdidas pasadas o abandonos, heridas físicas o emocionales, ... Cualquier cosa puede dispararlo, particularmente si resuena con un patrón de dolor de tu pasado. Cuando está listo para despertarse de su estado de sueño, incluso un pensamiento o un inocente comentario hecho por alguien cercano a ti puede activarlo.

La sombra del ego es rica en matices, sutilidades, formas y cuerpos. Algunos cuerpos de la sombra son tremendamente desagradables pero relativamente inofensivos, otros son viciosos y destructivos. Algunos son físicamente violentos y muchos otros son emocionalmente violentos. Algunos atacan a personas cercanas o de tu entorno, mientras que otros te atacarán a ti, su huésped.

Los pensamientos y los sentimientos que tienes acerca de tu vida se vuelven entonces profundamente negativos y autodestructivos.

Para alcanzar la felicidad necesitas ser amoroso. Dios te contempla con amor. Pero el ego no te ama, por lo tanto es capaz de ser desconfiado en el mejor de los casos, y cruel en el peor. Así, es muy probable que el ego te ataque (con pensamientos negativos, problemas, ...) cuando reaccionas amorosamente, pues el ego te ha juzgado como incapaz de amar.

Todas tus dificultades proceden del hecho de que no te reconoces a ti mismo, ni reconoces a tu hermano, ni reconoces a Dios. 'Reconocer' significa 'conocer de nuevo', dicho de otra forma, lo conocías, le conocías, te conocías, pero te olvidaste ¡Perdiste la memoria! aunque más que un borrado fue un velo, un velo de oscuridad, de tristeza, de añoranza, de dolor, de soledad, de muerte, de creencias limitantes, de miedo. Un velo tras el que tu verdadera identidad permanece, junto al conocimiento de tu verdadera herencia.

No se lucha contra el ego, no se combate, no se vence, no se obvia, no es tu amigo, no es tu aliado. El ego se disuelve a través del perdón verdadero. Ese es tu destino, ser uno con Dios, pero puedes aplazarlo todo lo que quieras, tal es tu apego al drama, al sufrimiento, al dolor, a las apariencias, a esa falsa identidad que fue construida para mantenerte distraíd@. 

El verdadero perdón tiene que ver con rechazar la ilusión del tiempo y el espacio, desapegarse de la proyección que creemos que es el mundo real, pasar por alto las imágenes que componen este sueño, pasar por alto las apariencias que ven los ojos físicos para así ver la verdad del espíritu que está más allá del velo, para ser conscientes que la ofensa no es real. Pues si eliges el perdón del ego y le concedes realidad al ataque, te sitúas en una posición de superioridad y te condenas a ti mismo.

Luz, amor y libertad.

 

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