diccionario aire de luz

Las fobias son reacciones desproporcionadas muchas veces cercanas al pánico, miedo intenso e irracional, de carácter enfermizo, que causa una persona, una cosa o una situación.

Estas reacciones están fuertemente vinculadas al miedo inconsciente a la muerte.

Eres probablemente una persona muy sensible, receptiva a varios niveles (sobre todo psíquico) y dotada de una imaginación muy fértil.

Eres muy dependiente en el plano afectivo y verdaderamente no has cortado tu(s) lazo(s) materno(s).

Tienes dificultad para discernir tu verdadero yo de lo que creas en el plano psíquico, es decir formas-pensamientos, que alimentan tus angustias.

Eres como una esponja; absorbes las emociones ajenas (sobre todo los miedos) sin discernir, filtrar, ni proteger lo que realmente es tuyo, y aumento tanto tus miedos como los de los demás.

Tu tendencia natural es el repliegue sobre ti mismo. Te sientes responsable de todo, comunicas muy poco (excepto con una persona de confianza, con quien te sientes en seguridad). Te aíslas por temor a apartarte de esta forma de seguridad.

Puedes incluso llegar a pensar que estás loco (nada más alejado de la realidad).

Piensas que si permaneces en un lugar donde te sientes en seguridad podrás controlar la situación.

Te angustias fácilmente por todo, como si tus miedos te invadiesen al punto de perder el control. Tan pronto como una experiencia te estimula demasiado fuerte (nacimiento, accidente, fallecimiento, catástrofe, ...) corres el riesgo de ahondar aún más en tus angustias (ruidos, gente, ...) sin jamás hallar ninguna situación duradera.

Además, tu nivel de crítica es alto porque vives mucha inseguridad.

Más específicamente la Agorafobia (viene de la palabra latina 'agora' que significa 'plaza pública') es el pánico a la muchedumbre y en general a los espacios abiertos, y sobreentiende muchas veces un conflicto con tu madre, a quien criticas constantemente. La Claustrofobia (viene de la palabra latina 'claustro' que significa 'encerrado') es el miedo irracional de ahogarse o estar atrapado en una situación o en un lugar cerrado (ascensor, avión, cueva y túnel) donde no tienes ningún control sobre lo que acontece; se manifiesta como un angustia o como una espera inquieta y opresiva, aprensión de 'algo' que podría ocurrir, con una tensión difusa, espantosa y generalmente sin nombre.

Otras fobias como la Acrofobia (miedo a las alturas que se manifiesta frecuentemente con vértigo; tienes miedo a no estar a la altura, de no poder cumplir todo lo que tu madre te pide), la Aerofobia (miedo a volar; aunque deseas volar para sentirte más libre y feliz, esta búsqueda te hace sentir vulnerable), la Algofobia (miedo al dolor; estás a un paso de rehusar vivir las situaciones y las experiencias de todos los días, poco importa su intensidad, para evitar sentir vergüenza y culpabilidad), la Androfobia (miedo a los hombres; tu inseguridad con respecto a tus capacidades sexuales, a tu 'supuesta inutilidad', se manifiesta ante la proximidad de un hombre, que a su vez representa el pensamiento lógico, la fuerza bruta y la acción), la Antropofobia (miedo a la gente; tu actitudes y tus sentimientos interiores están el tela de juicio; siendo la gente que es capaz de percibir tu inseguridad una 'supuesta amenaza' a tu integridad), la Autofobia (miedo a estar solo; la soledad y la ausencia de sostén afectivo son una 'seria amenaza' porque no eres capaz de amarte a tu mismo y de concederte el derecho a ser feliz), la Aracnofobia (miedo a las arañas; tienes miedo a ser feliz), la Batofobia (miedo a la profundidad; la 'supuesta amenaza' proviene de tu 'supuesta incapacidad' para proveerte de todo lo que necesitas), la Catagelofobia (miedo al ridículo; su origen remonta a tus problemas con las figuras de 'autoridad'; sentimientos de vergüenza, temor o culpabilidad), la Cinofobia (miedo a los perros; tus relaciones personales más cercanas, tus cargas familiares, suponen una 'gran amenaza', ya no por lo que pueda acontecer en estos momentos, sino por tu miedo a que cambien o se compliquen), la Demofobia (miedo a las multitudes), la Eritrifobia (miedo al color rojo), la Entomofobia (miedo a los insectos), la Ginofobia (miedo a las mujeres), la Hidrofobia (miedo al agua), la Hipnofobia (miedo al sueño), la Hodofobia (miedo a los viajes), la Iofobia (miedo a los venenos), la Misofobia (miedo a las inmundicias), la Nictofobia (miedo a la oscuridad), la Patofobia (miedo a la enfermedad), la Pedofobia (miedo a los niños), la Tanatofobia (miedo a la muerte), la Traumatofobia (miedo a los accidentes), la Tripofobia (o 'fobia al patrón repetitivo', miedo o repulsión a figuras geométricas muy juntas, especialmente hoyos pequeños y rectángulos muy pequeños; tienes tendencia a tener rencor y te cuesta perdonar), la Tripanofobia (miedo a las agujas, la inyecciones u otros objetos punzantes), la Zoofobia (miedo a los animales; tu inseguridad nace de tu 'supuesta incapacidad' para gestionar o adaptarte a los diferentes comportamientos humanos) comparten las mismas fuentes profundas.

Las fuentes profundas de todas las angustias se encuentran frecuentemente en el niño que fuiste y se vinculan generalmente con el miedo al abandono, a perder el amor de un ser querido y al sufrimiento. Cuando te encuentras en una situación similar, la angustia vuelve a aflorar. Cada vez que uno de estos miedos reaparece o que vives una situación imaginaria o real, tu inconsciente lo capta como una señal de alarma, así la angustia reaparece aún más fuerte.

En tus manos está cambiar tu actitud, aceptando tus miedos uno a uno, tal como son, porque sabes que envenenan tu vida, pero pueden también hacerte progresar.

Aprende a amarte y a aceptarte (sin reticencias), a amar tu lado materno y protector, a construir un universo físico e interior lleno de felicidad, sin crítica, ni dependencia.

Empieza a trabajar tu comunicación verbal y tu creatividad, superando el temor a "perder tu lugar".

Eres responsable de tu felicidad, incluso si tienes la tendencia a creer que determinas tanto la felicidad como la desgracia de los demás.

Anticiparte a los temores que frenan tu poder creativo te ayudará a controlar mejor tu vida y tus impulsos interiores.

Una sexualidad equilibrada y activa tendrá la ventaja de hacerte soltar esa fijación emocional.

 

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