diccionario aire de luz

El oído, al igual que la vista, te permiten situarme en el entorno. Puedes ver cosas sin que haya sonido, puedes oír sonidos sin ver necesariamente de dónde procede. Ambos sentidos forman una especie de "tres dimensiones" de tu entorno. 

La sordera total o parcial puede darse cuando no puedes tratar o aceptar lo que oyes.

Si eres sordo es que se ha instalado un proceso selectivo de informaciones y que quieres oír sólo lo que te conviene y te cortas de todo lo que se dice y lo que no te conviene. Este proceso selectivo es muy eficaz porque te permitirá reconocer, por ejemplo, la voz de tu hijo que buscas entre una muchedumbre, pero actuará a la inversa para lo que no quieres oír.

De un modo indirecto, los oídos permiten un mantenimiento del equilibrio cuerpo – mente evolucionando en el Universo. Este equilibrio te aguanta de pie, en alerta, permitiéndote estar centrado y seguir tu vía.

Dolores de oídos se producen cuando vives pena, estás irritado o te sientes herido por cosas que oíste. También puedes tener la sensación de que nadie escucha lo que has de decir o estás decepcionado por lo que te gustaría oír y no dicen jamás (cumplidos, agradecimientos, ...). Es como si quisieras encerrarte y ya no estar en contacto con lo que te rodea. El dolor de oídos se produce después de una crítica que ha llegado a tus oídos y que te estaba destinada o estaba destinada a otra persona. Lo que oigo te angustia y te duele, tanto físicamente como emocionalmente.

Si se trata de una infección en la oreja, probablemente oíste palabras que te causan irritación, trastorno emocional, conflicto o desarmonía.

Si tienes otitis, vives mucha impotencia frente a lo que oíste.

Si un niño vive una dolencia de los oídos, puede expresar un conflicto vinculado con el entorno familiar o la escuela. Los dolores de los oídos son frecuentes en los niños que oyen todo lo que dicen las personas mayores, las peleas de sus padres, sin poder dar su punto de vista.

Si oyes zumbidos es porque rehúsas escuchar tu voz interior, los signos interiores que guían tu vida. "Haces y deshaces a tu antojo", rehúsas oír ciertas palabras que encuentras desagradables. Eres bastante obstinado y te resistes porque tienes miedo de saber la verdad, de estar al corriente de una situación o incluso de tomar eventualmente una decisión. Puedes estar en tensión a causa de las ideas que "andan" por tu cabeza. 

En tus manos está aprender a conservar tus oídos "abiertos" en cualquier momento, desarrollando al mismo tiempo tu capacidad de desapego frente a lo que oyes. Así tu corazón puede mantenerse abierto en todo instante, y podrás oír las palabras con más desapego.

 

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